domingo, 22 de junio de 2014

Registrando voces ignoradas.

Nos encontramos con Leandro Maldonado, que junto a Sergio Guzzetti, Sebastián Arias y bajo el patrocinio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, está retratando en una serie de documentales diferentes culturas subalternas de Latinoamérica que han sido ignoradas durante siglos, con el objetivo de darles un espacio donde puedan hacer oír su voz.
La Voz de los sin voz” es una idea del pianista y hoy Embajador Argentino ante UNESCO, Miguel Ángel Estrella, que en un principio contó con el financiamiento de UNESCO pero que actualmente se lleva a cabo con costo de producción mínimo y gracias al sacrificio y la pasión de estos tres realizadores.

¿Cuántos documentales llevan hechos?, ¿Nos podrían describir brevemente cada uno?
Bajo el formato de producción actual llevamos filmados cinco documentales de los cuales se ha finalizado recién el primero. Previo a este modo de trabajo tengo conocimiento de que se han realizado seis documentales más, pero no podría responder con exactitud ya que no formaba parte del proyecto. Dentro de los cinco que mencioné en primer término, hemos retratado la Tumba Francesa de Bejuco y la expresión Vuduista-haitiana en Cuba, la comunidad Tsimane´ en Bolivia, los Violines del Cauca en Colombia y la cultura Saraguro al suroeste de Cuenca, Ecuador.

¿Qué es lo que intentan mostrar con los documentales?
En principio la idea es visibilizar diferentes expresiones vigentes en nuestro continente que por motivos de dominación, aniquilación o mismo políticas de globalización han ido perdiendo, con el paso del tiempo, diferentes elementos cuantitativos y cualitativos propios de su cultura. Si bien existen expresiones que permanecen más vivas que otras, todas tienen en común el haber carecido de voz propia para manifestar sus necesidades, por fuera de cualquier intento asistencialista.
El programa trabaja casi en forma dogmática el hecho de prestar elementos técnicos para que puedan decir lo que quieran decir sin ningún tipo de interpelación, para luego difundir dicho material y completar así el círculo de comunicación, es decir, que eso que se manifiesta sea escuchado.

Me imagino que viajar a lugares aislados de Latinoamérica a conocer expresiones artísticas y culturales tan diferentes debe estimular mucho la reflexión.
Difícilmente no nos encontremos a nosotros mismos debatiendo y reflexionando en forma constante sobre todo lo que vivimos en el día a día de este encuentro intercultural. Muchas cuestiones que uno creía dominar desde el área teórica caen por su propio peso, pierden consistencia. Particularmente prefiero no hablar de la diferencia entre el estudio de escritorio y la salida al campo porque son conceptos que refieren a cierta lógica académica y siento que nuestro trabajo va por otro lado, sin tantas pretensiones. Simplemente nos alegramos de poder tener estas aventuras, más allá de las conclusiones a las que podamos abordar.

¿Hay algunas reflexiones que puedan sintetizar y abarcar todos los documentales?
Tal vez el hecho de que nuestras similitudes son infinitamente más evidentes que nuestras diferencias. El hecho de despedirnos siempre de las comunidades con cierta nostalgia precipitada o de haber tenido muestras de afecto tan significativas en todos los viajes dan cuenta que en definitiva el ser humano habla el mismo idioma, amén de sus significantes.
           
Yendo en particular sobre la Tumba Francesa de Bejuco, ¿Cómo fue la experiencia de vivir en el campo, compartiendo con la gente del pueblo?, ¿Vieron muy distinta la vida del campesino en Cuba respecto de otros países?, ¿Qué particularidades encontraron?
El primer viaje a Cuba tuvo un valor doble, no sólo por lo rico de la vivencia sino por haber sido el primer trabajo con esta nueva modalidad de producción más austera, en la cual conformamos un equipo técnico de tres personas. La experiencia de haber convivido con ellos fue inmejorable; si bien tuvimos una exigencia propia de los nervios del camino que se inicia, han colaborado intensamente para que todo fluyera en armonía.
Cuba es diferente en sí misma a otros países, más allá de referirnos al campo o a la ciudad; bien sabido es que el sector agrario ha cobrado mayor relevancia tras la revolución y lo que pudimos ver son los coletazos del ´59, personificados en algunos actores sociales con los que hemos compartido. Evidentemente no es lo mismo el campesino de ochenta años que ha vivido las dos realidades a los chicos de veinte. El éxodo del campo a la ciudad para mejorar las condiciones de vida es algo que está vigente, no hay por qué negarlo, pero tal vez sea necesario revisar qué se entiende por “mejores condiciones de vida” y desde ese lugar no se puede soslayar el proceso de cambio en el que está inmerso el país.
No es una comparación valorativa la que estoy haciendo, pero sí se debe mencionar que en la actualidad el joven cubano no pareciera contentarse con tener su parcela de tierra para trabajar y obtener de esta un buen rédito asegurándose las necesidades básicas, sino que otras urgencias han nacido a partir de la apertura de Cuba hacia otras realidades.

¿Cómo es la relación de los jóvenes con la expresión artística de sus antepasados?, ¿Penetra incluso en estos ambientes la cultura global con sus expresiones musicales comerciales o están al resguardo?
Podría decirse que está al resguardo, pero con un cobertor muy endeble; La Tumba Francesa de Bejuco carece de medios para asegurar su continuidad. Tal vez sea necesario aclarar que a diferencia de las otras dos Tumbas Francesas que conviven en Cuba, es la única que se ha mantenido en un ámbito rural, ya que las otras dos se conformaron alrededor de distintas sociedades de ayuda y recreo instauradas en la ciudad, cuando los afrodescendientes bajaron de sus parcelas, dejando atrás la vida en el campo.
Si bien en Bejuco es en donde se conserva la tradición en forma más pura, no ha habido un compositor desde 1982, los jóvenes se han ido a buscar oportunidades a otros sitios, por lo que pasadas las dificultades para poder organizar una presentación o un ensayo, adviene el otro problema serio que es el mero acto de repetición de su tradición a través de canciones antiguas, sin nadie que tome el lugar que alguna vez sus abuelos han dejado.

Viendo el documental hecho en Bolivia con los Tsimanes, uno no puede evitar pensar en lo fuerte que puede ser la experiencia de estar una semana en la selva, con una comunidad indígena que habla otro idioma, compartiendo su vida cotidiana.
Lo dificultad no ha radicado esencialmente en la convivencia, sino en la logística de producción para la realización de un documental cuyos recursos son de medianos a bajos. Como bien dijiste, fue una semana en la que tuvimos que transportar equipos, alimentos, combustible a través de un terreno que muchas veces puede ser inhóspito.
Por otro lado, entiendo que no se podría hacer de otra manera; es necesaria esta forma de producción discreta, acotada, para no ser invasivos ante la expresión que abordamos. Las comunidades indígenas en América latina tienden a ser introvertidas, seguramente como defensa ante las envestidas que han sufrido a lo largo de su historia; más allá de eso, han sido muy afables y solidarias con el proyecto.

¿Qué nos pueden contar de esa experiencia?
Fue un registro esencialmente diferente a los otros. No hubieron entrevistas y será montado con una voz en off en su lengua original a modo de relato oral. Pienso que puede ser el documental más silencioso de todos, porque la selva propone eso. Siento que hay que tener los sentidos más agudizados para poder descifrar lo que allí sucede y seguramente eso intente el trabajo.

¿Cómo es el día a día en la comunidad?
Bueno, como en cualquier sociedad, las tareas están divididas; algunos se dedican a la pesca, otros a la agricultura, los más chicos van a la escuela por la mañana, pero toda actividad se lleva a cabo a un ritmo propio de su geografía e idiosincrasia. Percibimos mucha alegría en los niños; el juego es constante. Por otro lado, mantienen asambleas para deliberar sobre ciertas cuestiones en donde todos tienen voz y voto.


¿Cómo es la relación de la comunidad con el resto de la sociedad Boliviana, el sistema y el estado?
Existe un vínculo constante con San Borja (ciudad que actualmente tiene un alcalde con ascendencia tsimane´) y con otras ciudades menores de la región. A las comunidades que visitamos se accede mediante un trayecto de tres horas en una suerte de canoa motorizada, pero sabemos que a otras tantas se llega tras uno o dos días de viaje y suponemos allí una mayor distancia cultural.
La visión sobre el indígena difiere según la ciudad; es probable encontrar en Santa Cruz, por ejemplo, una mirada más bien peyorativa y tal vez esto no suceda tanto en otras ciudades con mayor contacto con estas comunidades. De cualquier manera, pudimos observar que en líneas generales existe una subvaloración de las culturas amazónicas en comparación con las andinas.

¿Cómo se vive la espiritualidad en la comunidad?
Desde la colonización en adelante encontrar una expresión continente de componentes espirituales ajenos al cristianismo representa una tarea harto compleja. En los cantos, en los rezos, incluso en lo que refiere a la pedagogía, hemos observado una fuerte impronta evangelista, en sincretismo con la cultura tsimane´, a modo de reproducción de la lógica de dominación que ha caracterizado el devenir de los pueblos originarios.

¿Cuál es la conexión que tienen con lo que llamamos “el mundo globalizado”?
Como mencioné anteriormente, se encuentran tan sólo a una distancia de tres horas de San Borja, por lo que el intercambio se vuelve inevitable. Para poder mantener su cultura viva, es necesario que apelen a ciertos logros erigidos por la cultura occidental, desde los más básicos como el uso de medios de comunicación hasta algunos que demandan otro esfuerzo en el tiempo, como estudiar derecho o ciencias políticas. Son utilizados muchas veces como armas del sistema contra el sistema, pero a su vez esto conlleva un riesgo subyacente que es el hecho de que estos elementos ajenos a su cultura penetren de tal manera que desplacen, diluyan o erradiquen diferentes cuestiones propias de su identidad.

¿Qué tipo de problemáticas humanas pudieron observar ustedes que se repiten tanto en la selva como en las grandes ciudades? Y ¿Qué tipo de problemáticas de las grandes ciudades no se observan en estos ambientes?
Continuando con la pregunta anterior, pudimos observar como a partir del intercambio con las ciudades ingresan en las comunidades elementos con los que a priori no habían mantenido relación en otros tiempos. Esto sucede con los residuos plásticos por ejemplo; continuamente hemos sido testigos de cómo las comunidades se llenan de basura proveniente de otros ámbitos, porque no están acostumbrados a lidiar con elementos que no sean orgánicos o fácilmente degradables. Cuando ellos toman un plátano, arrojan la cáscara a la tierra y eso no genera mayor inconveniente, el problema emerge cuando hacen lo propio con una lata de gaseosa o un paquete de galletas. No obstante, el nivel de contaminación es claramente incomparable con el de las grandes urbes.
Encontramos también una lógica relacional que difiere profundamente con el sistema vigente en la ciudad; las redes sociales se tejen en forma mucho más horizontal y es común el contacto directo entre los líderes comunales y sus representados. Por otro lado, en materia de salud pudimos observar que lentamente los tsimanes se han ido acercando hacia las necesidades propias de los residentes de la ciudad. Esto se debe principalmente a que la medicina tradicional de la comunidad va quedando relegada en forma progresiva (sólo hemos conocido un curandero) y con ello aparecen problemáticas similares a las que se puede observar en otros contextos, acrecentadas por las distancias que mantienen con los hospitales o servicios médicos.
Por supuesto que también se puede destacar la ausencia de violencia implícita, individualismo, delincuencia, discriminación. Más allá de ser una obviedad, difícilmente uno encuentre dichas expresiones en estas comunidades, ya que son propias de ámbitos en donde la puja se constituye y se sostiene alrededor de ciertos objetos o bienes de valor establecidos que son insuficientes o bien resultan inalcanzables para buena parte de la sociedad.

Suena el teléfono y Leandro se disculpa por unos minutos para atender un asunto urgente. Mientras tanto, yo no puedo dejar de pensar en las aventuras que está viviendo en estos trabajos que él define como registros o documentaciones culturales.
Convivir más de una semana con una comunidad indígena en plena selva amazónica es una experiencia inimaginable. Es viajar en el más amplio sentido de la palabra, desplazándose no solo en el espacio sino también, en cierta medida, en el tiempo y en la diversidad humana. No se trata simplemente de “conocer” una cultura diferente por el solo hecho que hablen otro idioma y coman otras comidas.
Se trata de convivir con una comunidad donde los niños son criados con una cosmovisión distinta a la nuestra desde la raíz misma. Donde la vida transcurre con una conexión con la naturaleza que nosotros no podemos ni empezar a imaginar y donde cotidianamente surgen problemas y dificultades que a quienes vivimos en las ciudades nos vienen resueltos casi por arte de magia.

Filmar una ceremonia vodú, con sacrificio de animales, debe ser intenso hasta el límite de lo perturbador. Sobre todo para quienes crecimos en la ciudad alejados de las tareas campesinas. ¿Cómo lo vivenciaron ustedes?
Creo que hay que discriminar las sensaciones que invadieron al momento de la ceremonia y las que subjetivamente se construyeron luego. Desde ese lugar, es posible que haya sido por demás intensa la vivencia in situ; el calor, los cantos, el trance, la gente disputando un lugar de privilegio para ver la ceremonia en un espacio reducido, la sangre corriendo y nosotros allí, en primera fila. Todo eso formó parte de una experiencia difícil de poner en palabras, ajena a cualquier descripción valorativa que es atenuada tal vez por el hecho de tener que estar concentrado en lo que se está filmando, acción que impone cierta distancia. Una vez pasada esa etapa y al momento de rever el material para editar, aparecen sensaciones encontradas y resignificaciones del fenómeno, no podría decir perturbadoras, pero sí que dificulta la revisión de lo que hemos registrado.

¿En qué consistía la ceremonia?
Si mal no recuerdo se efectúa cada dos años y tiene que ver con rendir tributo a los santos que veneran. Cada santo o deidad se nutre de diferentes “alimentos” y la comunidad los ofrece a modo de intercambio. Estos se montan a su vez sobre un Ugán (hombre) y/o sobre una Mambó (mujer) que guían la ceremonia; en ese momento la persona deja de ser tal para convertirse en el santo que ordena y dirige todo lo que se va realizando.
Más allá de la simbología que es extensa e imposible de reproducir, los momentos más significativos estaban dados por la ofrenda de animales como cerdos, chivos, gallinas. Los Uganes y las Mambos eligen quienes van a realizar el sacrificio y a veces son ellos mismos los que ejecutan la acción, todo esto al ritmo de cantos y toques africanos que responden a su etnia. 

El grupo de gente que organizaba los rituales era también parte de una organización de viviendas ecológicas y otras movidas positivas.
Sí, de hecho uno de los lugares donde se realizó la ceremonia de cinco días de duración fue una finca en donde se está construyendo un espacio autosustentable, a partir de un colectivo interdisciplinario llamado Ennegro, integrado por artistas de distintas ramas que dentro de su obra rescatan y exponen elementos de la cultura Vodú. La idea es que vivan allí varias familias en forma comunitaria sosteniendo valores referidos al cuidado del medio ambiente y los recursos naturales. 

¿Encuentran contradicción entre buscar una vida más sustentable, respetando la naturaleza y este tipo de ceremonias?
Es un tema complejo. Siempre que uno hable de contradicción supone una confrontación entre creencias propias de una cultura; tal vez yo pueda hablar de cierta paradoja desde el discurso que he introyectado en mi vida, pero en este proyecto poco importa nuestra visión. Nos hemos tomado el trabajo de mostrar que luego de las ceremonias en las que la sangre de los animales es ofrecida, estos son utilizados a modo de alimento compartido para todos los que deseen participar de la experiencia, es decir, no me supone mayor crueldad la matanza de un cerdo en esas condiciones que la que pueda sufrir en una cultura como la nuestra, previo a un “rico asado de domingo”.
La contradicción también tiene que ver con un juicio de valor y creo que los relatos están construidos bajo el paradigma del relativismo cultural. Así fueron enseñados, esa es su creencia y si no les supone que eso va en detrimento de una relación más armónica con la naturaleza, entiendo que no somos quienes para cuestionar nada. De hecho, es posible que para ellos los sacrificios formen parte de una lógica absolutamente natural de relación entre los seres que conviven dentro de este mundo material y los que moran fuera de él; allí no hay contradicción alguna.
Por otro lado, tampoco se puede menoscabar el hecho de que ser vegetariano en Cuba es bastante más difícil que serlo aquí, teniendo en cuenta la poca variedad de alimentos.

¿Cómo era el día a día de los participantes cuando no había ceremonia?
Bueno, allí también hay que hacer una distinción entre las personas que eran montadas  por los santos de las que no. Estas últimas no presentaban mayores diferencias; más allá de participar del fenómeno a través de bailes, cantos y rezos, en el día a día se las podía ver haciendo otras actividades relacionadas a la construcción de este espacio autosustentable o bien dedicándose a producciones vinculadas con el arte o con labores más burocráticas que el espacio requiere.
Los Uganes o las Mambos sí atravesaban cambios visibles en su conducta; tal vez uno podía estar compartiendo durante el día charlas, comidas, experiencias, pero durante la noche sufrían una transformación radical en las cuales lógicamente el diálogo se tornaba imposible.
Eso queda reflejado en forma clara cuando se comparan las imágenes registradas durante las ceremonias y las entrevistas realizadas en un contexto diferente. Incluso han tenido santos montados en sus cuerpos varios días, por lo que fuera de la ceremonia se mantenían resguardados en alguna de las construcciones levantadas dentro de la finca.

En Colombia, estuvieron al sur de Cali registrando una expresión musical muy interesante.
¿De qué se trataba?
Así es. Es el trabajo que estamos terminando de editar y tuvo que ver con el registro de las agrupaciones vinculadas a los Violines del Cauca. Hemos trabajado con tres de ellas (Brisas de Mandivá, Aires de Dominguillo y el Grupo Palmeras, de la vereda del Palmar); es una expresión heredada de la esclavitud y de la apropiación que hicieron los afrodescendientes del violín traído por los europeos, principalmente los Jesuitas.
Es un fenómeno similar al de la Tumba Francesa, conformado por una sonoridad atravesada claramente por elementos afro, que en sus temáticas abordan tanto cuestiones religiosas como emergentes de su cotidianidad. Sin dudas fue uno de los trabajos más lindos que nos ha tocado hacer, porque es una expresión absolutamente viva que se retroalimenta en forma constante; las presentaciones son demenciales, pueden durar noches enteras y la gente baila y canta de principio a fin. Más allá de eso, representan un fuerte valor comunitario a modo de cohesión y reafirmación identitaria. 

¿Esa zona de Colombia estuvo afectada por los problemas con el narcotráfico y la guerrilla? ¿Comentaba algo la gente del lugar al respecto?
No hemos indagado profundamente al respecto, pero sabemos que la situación está más apaciguada que en años anteriores. Es una zona fuertemente militarizada, pudimos constatar eso en las rutas y, por otro lado, también debemos decir que fue un territorio táctico-estratégico en donde antiguamente operó el M-19. Nosotros no hemos visto nada destacable en relación a ese tema y los comentarios que nos han hecho tampoco merecen mayor relevancia.
Personalmente creo que existe cierto discurso construido en relación a Colombia que pudo haber tenido un mayor correlato con la realidad en épocas pasadas, pero que al día de hoy ha quedado un tanto obsoleto. Algo de ese país aún subsiste, pero en magnitudes incomparables.  

En su último viaje estuvieron en Ecuador, más precisamente trabajando con la comunidad Saraguro, registrando la actividad de una escuela alternativa que está siendo intervenida por el estado nacional por no respetar los parámetros impuestos por el estado a la educación. ¿Con que tipo de colegio se encontraron?
La visión romántica diría que nos hemos encontrado con una utopía llevada a la realidad; lo cierto es que nos faltó tiempo para extraer conclusiones de ese estilo; no obstante, hemos sido testigos de una práctica pedagógica que es esperanzadora de cara al futuro. El hecho de tener en cuenta la individualidad, las características o las necesidades propias de cada estudiante por sobre programas escolares que proponen la incorporación de conocimientos valorados como tales, independientemente de quienes lo reciban, propone otra concepción del ser humano y su vínculo social.
En esta escuela el componente emocional de la persona tiene un gran valor; supone que ningún estudiante puede desarrollarse plenamente si en primer término no resuelve cuestiones vinculadas a su propio ser. Fomenta el pensamiento auténtico, crítico, profundo y entiende que los chicos llegan a mejor puerto mediante una libertad que pueda ser guiada y acompañada que por medio de un sistema de premios y castigos que no hace otra cosa que adjudicar rótulos que muchas veces persiguen a la persona de por vida.

¿Cuál era la versión del interventor y cual la de las personas que participaban del proyecto?
El interventor tenía una visión conciliadora. Si estaba allí es porque entendía que la escuela de alguna manera podía compatibilizar su propio espíritu con las pautas del Ministerio. En alguna charla nos ha revelado que se encontró con un espacio donde “no reinaba la libertad sino el libertinaje”. Bueno, habrá que ver qué entiende él por libertinaje, seguramente estos cambios paradigmáticos no sean fáciles de digerir para cierta visión anclada en lo que debe ser una escuela y el rol que debe cumplir un docente y un estudiante. Pero bueno, toda modificación conlleva una resistencia y será el tiempo el que en definitiva ponga las cosas en su lugar.
Lo que puedo decirte a título personal es que encontrar a un joven que manifieste mirándote a los ojos y sin titubear que no le es útil en absoluto tener una casa más grande o un auto más caro que su vecino, porque piensa el vínculo social en términos de un “nosotros - nuestro” por sobre un “yo - mío”, me hace creer que su educación no ha dejado librado al azar ciertas cuestiones vinculadas a la solidaridad, la comunidad, al sentimiento de pertenencia, etc. En líneas generales, los docentes no parecían muy cómodos adoptando el sistema de asignaturas y calificaciones propuestas por el Ministerio, pero en mi opinión creo que entendieron que trabajar desde ese lugar es mejor que tener una escuela cerrada.


¿Tuvieron la posibilidad de interactuar con los alumnos? ¿Cómo fue esa interacción?
Sí, por supuesto. Algunos lógicamente se mostraron más tímidos que otros; pudimos ver como resolvían ciertos asuntos vinculados a su escolaridad mediante asambleas en donde se fomentaba la discusión y el consenso; incluso también los más pequeños dirimían sus cuestiones de esa manera.
En líneas generales, no hemos podido observar diferencias significativas con otros adolescentes que pudieran concurrir a una escuela clásica, pero sí reconocimos un fuerte sentimiento de pertenencia a su comunidad y sus tradiciones. Llevan con orgullo su herencia indígena, representada en actividades y creencias religiosas, vestimenta, lengua, etc., pero sin dejar de estar integrados a la sociedad moderna.

¿Conocieron algún ex alumno que haya concluido sus estudios en esa escuela?¿Cómo fue la experiencia de los mismos?
Sí y creo que ha sido de las entrevistas más afortunadas que nos ha tocado realizar. Gracias a la escuela y a la contención de los facilitadores, pudo desarrollar su vocación vinculada al trabajo con piedras para joyería y en la actualidad tiene montado un taller que demanda buena parte de su tiempo. Más allá de eso, también concurre a la Universidad y su experiencia allí es por demás satisfactoria.
Nos ha contado una anécdota que tal vez ilustre mejor la situación de lo que yo pueda hacerlo con mis palabras: Una compañera recibida en una escuela tradicional comentó lo orgullosa que se sentía del hecho que su educación haya fomentado, aún con técnicas pedagógicas bastante violentas, la prolijidad en su escritura, a lo que este chico reflexionó “la verdad es que mi letra es un desastre, no se me entiende nada, pero en reiteradas ocasiones los profesores de la universidad han ponderado mis ideas”. 

¿Qué otras expresiones culturales tienen planeado registrar en los próximos meses?
Lo primero que tenemos a futuro es Brasil, más precisamente Bahía. Aún no sabemos con certeza qué expresión vamos a abordar, pero seguramente tenga que ver con alguna comunidad indígena, tal vez sean los Pankararé.
Luego nos dedicaremos a editar los documentales que aún no hemos trabajado y seguiremos viajando recién el año que viene, en principio a Nicaragua, Haití y tenemos en vista un proyecto bastante ambicioso en Zimbabwe, con la comunidad Shona; sería grandioso poder abrir la puerta de África a partir de un registro como este.

Una vez apagado el micrófono y concluida la entrevista seguimos charlando con Leandro sobre las muchas anécdotas que estos viajes le están dejando. Todas estas comunidades se encuentran a horas de distancia de las ciudades y generalmente se accede a las mismas por caminos muy mal mantenidos o prácticamente inexistentes. Como puede esperarse, los obstáculos a sortear en estos trabajos de registro y documentación cultural con un presupuesto muy acotado requieren inevitablemente de mucha imaginación, paciencia y compromiso social para con los pueblos subalternos de América Latina. Cada documental - y cada contacto con una cultura nueva- imprimen en la vida de Leandro una experiencia y un aprendizaje profundo e interesante de compartir.

El primero de ellos, sobre la Tumba Francesa de Bejuco, ya está compartido en YouTube para ser visto por quién lo desee, después de todo, el objetivo es dar voz a quienes el sistema ignora. Y para eso nada mejor que usar sus propias herramientas para qué esta voz sea escuchada por la mayor cantidad de personas posible. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Los países serios.

“Hay que hacer como hacen los países serios”. Tanto los medios de comunicación como muchos políticos repiten esta frase o alguna parecida como solución a todos los problemas. Comentario que deja implícito que hay una receta única seguida por los países exitosos en los parámetros capitalistas. Al comparar Suecia y Estados Unidos, con estadísticas del banco mundial, queda claro que estos países pueden tener sus economías configuradas de formas muy distintas y con diferentes resultados sociales. Lo que demuestra que no hay una receta única y que incluso si lo que se quiere es copiar a los países exitosos conviene informarse para poder elegir qué tipo de éxito queremos para nuestro país.

¿Por qué comparar a Suecia con Estados Unidos?


Es muy común, tanto en los grandes medios de comunicación como en opiniones de personas de a pie, que se haga alusión a la necesidad de imitar a los países “desarrollados”. Más allá que habría que debatir que significa desarrollo y que imitar un modelo exitoso en otro país sin tener en cuenta las diferencias culturales y estructurales no tiene muchas posibilidades de éxito, mi intención con esta entrada es marcar que los países “desarrollados” tienen muchas diferencias entre sí. Por lo tanto esas afirmaciones deberían ser, en todo caso, más específicas en cuanto a que países se desea imitar.
Creo que la mayoría de las personas a las que les interesa la política saben de las enormes diferencias que hay entre la mayoría de los países de Europa Occidental y los Estados Unidos, pero no sé hasta qué punto todos ellos son conscientes de cuan diferentes son. Y considero que marcar bien estas diferencias es importante para aclarar un poco el debate político que generalmente se llena de consignas vacías de contenido que confunden a la mayoría de la población a la cual no le interesa profundizar en la política y la economía y mucho menos conocer las realidades de otros países.

Más allá de la intención de profundizar o no en esta materia me parece importante que cada persona sepa qué tipo de organización de la economía prefiere para nuestro país, les exija a los candidatos un claro posicionamiento y elija en consecuencia.
De lo contrario quedan expuestos al marketing político y terminan votando por la imagen que tienen de un político en particular en vez de elegir un conjunto de ideas de país representadas por determinado partido político o alianza aumentando así la influencia de los fondos que cada candidato tenga u obtenga y desvirtuando la democracia.
Luego esas personas se jactan de su descreimiento de la política con frases como “son todos iguales” sin hacer un mea culpa por no haber dedicado unos minutos de su vida a saber cuáles son las propuestas de cada candidato para poder diferenciarlos.

Si uno tiene aunque sea una idea general de lo que quiere y vota en consecuencia, esa idea no debería cambiar si el candidato o partido que las representa es corrupto, ineficiente o cuando llega el momento hace lo contrario a lo que propuso. En todo caso habría que cambiar de personas.
Claro está que con el tiempo una persona puede cambiar de parecer  pero lo importante es elegir de acuerdo a las convicciones y no por imágenes o sensaciones. Este vaciamiento beneficia al poder, tanto económico como político, que mancomunados o no, van a preferir perpetuar esta situación.
Un político que hace promesas de creación de determinada cantidad de empleos, de reducción de la inseguridad o cualquier resultado debería ser descartado por la población si esta es consciente de lo que quiere como país y solo vota a aquellos que proponen ciertos cursos de acción en pos de lograr esos objetivos a sabiendas que es imposible predecir los resultados.

Otro efecto del vaciamiento del debate político es que aquellas personas que si tienen claro su posicionamiento ideológico terminan siendo rehenes de ciertos políticos que  se presentan como los únicos defensores de esas ideas y los terminan votando a pesar de considerarlos corruptos o ineficientes por interpretar que  son la única posibilidad de mantener ese rumbo.
Por este motivo es imperiosamente necesario que el debate se clarifique y se escinda a las ideologías de las personas que las ejecutan. Por tener determinada ideología una persona no debe fanatizarse y convertirla en un dogma, considerando enemigos a los que piensan distinto. Estos extremos son utilizados, con bastante éxito, por el poder económico-mediático para demonizar las ideologías y la política,  sacándose de encima de esta forma a un posible contrapeso a su posición dominante.
Constantemente se escuchan discursos que rezan que no importa que ideología tenga un líder político o un partido, lo único importante es que sea honesto y eficiente en la gestión.
Considero que ese discurso se cae con esta comparación ya que se trata de dos países con sistemas políticos y económicos claramente más eficientes y menos corruptos que el nuestro y sin embargo con resultados completamente distintos, no en cuanto al nivel desarrollo material y de creación de riqueza, donde ambos se podrían considerar exitosos, sino en la forma en que distribuyen esa riqueza material y en el tipo de sociedad que resulta.

Como ya se mencionó, son enormes las diferencias entre Estados Unidos y muchos  de los países de Europa Occidental entre los cuales voy a elegir a Suecia por ser históricamente el ejemplo más conocido de estado que interviene en la distribución del ingreso, pero con matices sería casi lo mismo elegir a cualquiera de los otros países escandinavos y en menor medida a Francia o Alemania.
Claro está que comparar a un país que tiene más de 300 millones de habitantes y el cuarto territorio más grande del mundo con un país cerca de 21 veces más pequeño y con aproximadamente 10 millones de habitantes tiene muchas limitaciones, pero aun así creo que vale la pena el ejercicio.

En todo caso la desproporción en el tamaño y población acarrea ventajas y desventajas puesto que USA al ser tan grande tiene un poder imperial que le permite emitir la moneda que se utiliza en el mundo relajando así ciertos límites que tienen el resto de las economías, presionar y coaptar gobiernos de diversos países para obtener ventajas para sus productos y empresas y disponer en gran cantidad de casi todos los recursos naturales necesarios para el desarrollo.
Por otro lado tiene una población tan grande y heterogénea que es mucho más difícil conciliar los intereses de los distintos sectores en pos de un bien común haciendo que las diferencias regionales sean mucho más importantes que las existentes en Suecia. Cuando se analizan datos estadísticos, estos son un promedio y las dispersiones en USA son muchísimo más notorias.

Riqueza y su distribución en la sociedad.


Empezando por el Pbi per cápita se puede ver que medido en dólares son similares pero cuando se los ajusta por el poder adquisitivo es un 20% superior el de USA.
Esto es utilizado por defensores del liberalismo económico, como por ejemplo Mario Vargas Llosa, para supuestamente demostrar que la intervención del estado para distribuir el ingreso es perjudicial, incluso para los más pobres.
El problema de esta visión es que no tiene en cuenta justamente la distribución de esa riqueza. El coeficiente gini de Usa casi duplica al Sueco, 0,45 contra 0,23 y cuando se toma la distribución por quintiles se puede ver que el 20% más rico se lleva un 25% más en USA.
Esto repercute en que, teniendo un segundo quintil que se lleva una porción similar de la riqueza, el 60% más pobre de Suecia tiene una participación en la riqueza un 28% superior a la de sus pares norteamericanos.
Provocando que el Pbi per cápita del 3er quintil sea todavía un poquito superior en USA pero que el 4to quintil Sueco tenga un Pbi per cápita ya superior, ergo sea más rico, y el del quinto quintil, es decir del 20% más pobre, es casi un 40% superior.

Todo esto sin tener en cuenta que para conseguir esta riqueza los norteamericanos trabajan en promedio un 11% más horas por año. Por ende los suecos tienen más tiempo para el descanso y el ocio.  Esto, según la forma de ver la vida de cada uno tiene distinta importancia, pero me permito inferir que la mayoría de las personas valora este dato positivamente y prefiere tener que trabajar menos horas. Si se ajustan los Pbi por la cantidad de horas, las diferencias para el 60% más pobre se hacen más notorias a favor de Suecia.

Hay que poner en consideración también las ventajas ya mencionadas con que cuenta Estados Unidos por su poder imperial a la hora de generar riquezas. Por ejemplo Estados Unidos se permite un déficit fiscal del 6,8% del Pbi que le sería mucho más difícil de sostener a Suecia cuyo déficit es del 0,7%. De la misma forma tiene una deuda pública del 70% del Pbi contra una del 38%, casi el doble en términos relativos.

Impuestos y Gasto Público.


Como se menciona al principio, la forma en que están configuradas estas economías es muy distinta. Suecia sostiene una gran cantidad de beneficios sociales gracias a un sistema fiscal progresivo que hace que cuanto más ingresos tiene una persona más impuestos pague, llegando a una presión impositiva sobre el Pbi del 52 % que permite un gasto público, tan demonizado por el relato dominante en los grandes medios, del 51%.
Estados Unidos en cambio tiene un sistema fiscal mucho menos progresivo, que lo fue durante varias décadas, pero que viene perdiendo esa progresividad en los últimos 30 años provocando un enorme aumento de las desigualdades sociales.
La presión impositiva es del 22%, menos que la mitad de la sueca, pero que por esas ventajas mencionadas se permite un gasto público del orden del 40% del Pbi.

La composición del gasto público es bastante distinta en ambos países puesto que en el país nórdico sostiene principalmente beneficios sociales universales como ser salud y educación de calidad gratuita para todos los habitantes; subsidios por desempleo, pensiones, jubilaciones y subsidios para estudiantes muy generosos.
En el país del norte de nuestro continente en cambio el gasto en salud está bastante más privatizado, la educación pública gratuita se enfoca principalmente en la escolarización primaria y secundaria, muchas de las pensiones son privadas y muy relacionadas con la situación económica de cada persona.
Pero por otro lado sostiene un gasto militar del orden del 4,2% del Pbi, 3,5 veces superior al sueco en términos relativos. También costea subsidios a la actividad agropecuaria por cifras siderales que terminan en un alto porcentaje en las arcas de empresas multinacionales como por ejemplo, Monsanto.

Esto muestra a un estado que interviene activamente en la economía, puesto que es casi imposible encontrar ejemplos de estados realmente liberales en el mundo, pero que lo hace con otros objetivos.
Hay que destacar, que en términos de participación del estado en la economía, los países latinoamericanos, sobre todo en la década del 90, son los que más cerca llegaron a parecerse a estos postulados.
Muchos liberales sostienen que el problema es que nunca ningún estado llegó al ideal que ellos proponen y justifican con argumentos razonables, pero indemostrables en la práctica y que a mi juicio son inaplicables en el marco de una democracia, que la casi desaparición de la intervención estatal nos llevaría al mejor de los mundos posibles.
Se parecen en esto, a mi modesto entender, a los socialistas que dicen que lo llevado a la práctica durante muchísimas décadas en gran parte del mundo no fue realmente socialismo y que por lo tanto hay que insistir con ese sistema.

Es importante mencionar que Suecia llegó durante la década del 80 a tener una presión impositiva y un gasto público todavía superior, lo que probablemente haya sido un exceso que han venido corrigiendo en las últimas décadas sin por eso pasarse al otro extremo.

Salud.


Focalizando el análisis en el gasto en salud, se puede ver que el total destinado a ese fin en Suecia es de un 9,4% del Pbi siendo solo un 19% del mismo privado y dando como resultado una inversión de U$S 5331 por persona.
Del otro lado se encuentra que el gasto en salud es de 17,9%, un 54% del mismo es privado y resultando en una inversión de U$S 8608 por persona.

Para analizar los resultados cada uno puede poner el énfasis donde más le importa, en mi caso es en la justicia social, puesto que es probable que para quien puede pagar un buen seguro de salud, Estados Unidos cuente incluso con mejores hospitales y mejores profesionales. Pero apuesto a que esa diferencia es casi insignificante respecto de lo que puede pagar una persona de buen pasar económico en Suecia.
En cambio, para aquellos menos afortunados en el reparto de la riqueza, los resultados son muy claros en cuanto a donde están menos protegidos. Los suecos viven en promedio 2,66 años más, una madre tiene 5 veces menos probabilidades de morir dando a luz y la chance que un niño muera antes del año de vida es de la mitad.
Me cuesta encontrar argumentos que justifiquen el modelo Norteamericano en este aspecto, a mi juicio uno de los principales junto a la educación a la hora de analizar un país, que no se basen en el egoísmo de quienes resultan favorecidos. Sobre todo teniendo en cuenta que, como ya se mencionó, Estados Unidos gasta en salud el doble de recursos.

Educación.


En el caso de la educación los resultados son más difíciles de expresar en estadísticas. La inversión en este rubro representa un 5,4% del Pbi en USA y un 7,3% en Suecia.
Hoy en día el examen PISA es el más aceptado para medir y comparar los sistemas educativos de los distintos países. Según los resultados de este examen ambos países están parejos, Estados Unidos obtuvo resultados un 2% superiores en 2012.
Pero lo más notorio es que ambos están bastante rezagados y ocupan los puestos 37 y 39. Si se observan los primeros 25 puestos del ranking, se encuentran 8 países o regiones asiáticas, 10 países de Europa Occidental (con modelos de país más cercano a lo que es Suecia, con la excepción de Irlanda),  4 países de Europa Oriental que pertenecían al bloque comunista, y completan la lista Canadá, Australia y Nueva Zelanda que en principio se los puede considerar un intermedio entro lo que es Suecia y lo que es Estados Unidos. Todos estos resultados dan lugar a un análisis más extenso que también incluya debatir que tan representativos son.

Si se mira el ranking de universidades, 18 de las primeras 20 son norteamericanas y 330 de las mejores 800, mientras que Suecia tiene 17 entre las 800 y ninguna entre las mejores 50. Obviamente el tamaño de la población de cada país tiene una gran influencia. También sospecho simplemente por sentido común que estos ranking tienen un sesgo, no digo que sea intencional, hacia las universidades anglosajonas, ya que luego de Estados Unidos viene el Reino Unido con 65 y cuarto Canadá con 44 entre las 800.
No se puede soslayar el carácter excluyente del sistema universitario norteamericano donde para entrar a las mejores universidades hay que tener familiares en buena posición económica, ser un genio en los estudios o el deporte, o endeudarse de por vida.
En cambio en Suecia las universidades no solo son gratuitas sino que el estado le paga a cada estudiante un generoso subsidio para que pueda estudiar sin la necesidad de trabajar o en todo caso pudiéndolo hacer en jornada reducida o algunos meses del año.

Más allá de los resultados, que son discutibles porque es evidente que el sistema Sueco produce profesionales lo suficientemente buenos para que su economía funcione bien, para muchos es fundamental el hecho que la posibilidad de tener una profesión dependa lo menos posible del entorno que a cada persona le toca en suerte.
Y está claro que una persona nacida en el 20% más pobre de la sociedad, tiene muchas más posibilidades de ser un buen profesional en el país nórdico.

Esto se podría extrapolar a la entrada anterior y los modelos de Argentina y Chile, donde con todas las enormes diferencias que existen, el nuestro tendería a parecerse más al sueco y el chileno al norteamericano.

Desarrollo humano.


Para no quedarse con el Pbi per cápita cómo índice de desarrollo desde hace unos años la ONU elabora el IDH (índice de desarrollo humano) que toma en cuenta distintas variables, entre ellas el Pbi per cápita, y le da un peso relativo determinado. Este índice, si bien es mucho más representativo, sigue siendo una simplificación puesto que el peso que se le asigne a cada variable influirá mucho sobre el resultado.
Así, en este ejemplo, Estados Unidos aparece tercero en el ranking mundial con un IDH un 2,3% superior al de Suecia que se encuentra séptima. Pero cuando se mira este mismo indicador ajustado por desigualdad también por la ONU, Estados Unidos cae al puesto 16 con un índice un 4,6% inferior al sueco que se ubica en el tercer lugar del ranking.
El objetivo de una sociedad debería ser, al menos en mi opinión, maximizar el bienestar de sus integrantes con la mayor justicia e igualdad de oportunidades posible. Si bien es importante aumentar la riqueza hay un umbral a partir del cual esto es cada vez menos importante y otras variables toman cada vez mayor relevancia.

Este es el caso de todos los países “desarrollados”, que si bien siguen obsesionados con el crecimiento económico ya han llegado a un lugar donde este no va a cambiar mucho la vida de las personas.
Un tema aparte es que con distintas herramientas se promueva una cultura de deseos infinitos que por motivos inherentes al hombre cala muy hondo en muchas personas, tanto en esos países como en el resto del mundo. Y que también con mecanismos económicos se logre que muchos puestos de trabajo dependan, inclusive en estos países, del crecimiento del Pbi.
Es por este motivo que, con todas las salvedades hechas, esté índice, sobre todo el que está ajustado por desigualdad, parezca ser el más representativo para hacer una comparación aunque sea muy simplificada.

Si la meta es lograr el mayor bienestar posible para todos los habitantes de un país, no puede pasar desapercibido que la tasa de homicidios intencionales cada 100000 habitantes es 5 veces superior en Estados Unidos. Esta proporción es similar con casi cualquier país europeo y teniendo en cuenta que en casi todos los países la inseguridad es una de las mayores preocupaciones de la población marca una clara desventaja en cuanto a bienestar entre un país y otro. Mucho más difícil es medir la tasa de robos u otro tipo de delitos pero apostaría a que es mucho menor también en el país escandinavo.

Consumismo y destrucción del medio ambiente.

Es sabido que la cultura consumista está extendida en casi toda la humanidad; solo algunas comunidades aisladas logran escapar de esta lógica. Sin entrar a discutir que tan inherente al hombre y que tan impuesta está dicha cultura creo que lo importante es centrarse en las consecuencias de la misma.
Aceptando la premisa que para todos los seres humanos, en mayor o menor medida, es gratificante consumir más allá de lo estrictamente necesario, habría que focalizarse en el costo ambiental de esos consumos.
Hoy en día se ve una conciencia ecológica en constante crecimiento pero esta se queda generalmente en la denuncia e indignación contra grandes desastres sin reflexionar sobre qué tan sostenible es el modo de vida de cada uno.

Es aceptable que una persona que tiene éxito en el sistema tenga algunos privilegios, probablemente sea una etapa que la humanidad esté empezando a superar, pero hoy esto es aceptado puesto que mucha gente necesita el incentivo de lograr privilegios de consumo para dar lo mejor de sí en su trabajo.
Pero no me parece aceptable que una persona tenga derecho a destruir más el planeta que otra; más cuando se sabe que el daño causado por una persona de buenos ingresos es enormemente mayor que el que causa una persona pobre que es generalmente la que primero sufre las consecuencias de esa destrucción.

No hay ninguna duda que el consumo per cápita que tienen los países “desarrollados” sería insostenible para el planeta si este se extendiese a toda la humanidad. Es imposible esperar que todos los países crezcan en su consumo hasta ese punto, el mundo se acabaría en pocos años.
Pero se acabaría todavía mucho más rápido si se toma como referencia el consumo per cápita en Estados Unidos que utiliza un 32% más energía y emite más del triple de dióxido de carbono (causante del calentamiento global) per cápita que Suecia cuya economía es un 10% más eficiente al relacionar la creación de riqueza con el consumo de energía.
Si bien no cuento con las estadísticas, no me caben dudas que un ciudadano de clase media puede comprar muchas más cosas en Estados Unidos que en Suecia, pero considero que eso no tiene influencia en el bienestar de la sociedad ya que un Sueco promedio puede tener todo lo necesario y muchísimo más.


De hecho también los escandinavos y sin dudas nosotros, los habitantes de clase media de Buenos Aires, tenemos una forma de vida que destruye más al planeta que lo que este puede soportar; y deberíamos reflexionar al respecto para tenerlo en cuenta a la hora de votar, entendiendo que modelo de país y de sociedad propone cada político como también que modelo de crecimiento y que relación con el planeta.