Quién soy y
porque escribo.
Soy un porteño de clase media
que, por influencia del entorno y por mi forma de ser, a los 18 años decidí
estudiar Marketing y cuando comencé a votar elegía opciones de Centro-derecha.
Años después tuve la enorme oportunidad de estudiar un cuatrimestre en
Finlandia donde pude ver que había un término medio entre el Capitalismo y el
Comunismo, que no lograba una sociedad perfecta, ni estaba cerca, pero que
funcionaba bastante bien. A partir de esa experiencia fui pasando a preferir
opciones de centro-izquierda.
Terminé mi carrera en 2002 y
obviamente se me hizo muy difícil conseguir trabajo, sobre todo en lo que había
estudiado. Tuve la posibilidad de trabajar en administración de empresas y llegar
a tener un buen sueldo y posibilidades de seguir mejorándolo pero que al mismo
tiempo me exigía muchas horas de mi vida sometido a un alto nivel de stress.
Hasta que me cansé, renuncié, me
fui de mochilero 7 meses por centro-américa y aquí estoy viendo que puedo hacer
para sacarle un poco de jugo a este sistema sin que este me exprima a mí. Calculo que no voy a tener problema en
encontrar ese equilibrio que estoy buscando aprovechando mis conocimientos,
contactos y la ventaja de tener limitadas ambiciones materiales.
Pero soy consciente que la
mayoría de mis compatriotas y seres humanos en general no tienen estas
oportunidades ni nada que se le parezca. Esta injusticia me duele porque la
considero absolutamente innecesaria, más hoy en día donde la producción de los
bienes que necesitamos es llevada a cabo principalmente por máquinas.
Aun así, por la forma en que nos
organizamos y por la ambición de poder de las elites económicas y políticas, la
desigualdad no para de aumentar y gran parte de la población mundial permanece
excluida mientras otra parte bastante menor consume desmedidamente destruyendo
el planeta sin importarle el presente de los demás ni las próximas
generaciones.
A partir del comienzo de la era
Kirchnerista, como les pasó a muchos otros Argentinos, mi interés por la
política comenzó a aumentar. Pero a medida que fueron pasando los años me fui
sintiendo cada vez más incómodo con la forma en que se debate de política en el
país y con los relatos que tratan de vendernos tanto los medios cercanos al
gobierno como los grandes medios tradicionales. Sobre todo a partir de la
crisis por la resolución 125 y la conversión de Clarín en opositor.
Todos estos años traté de leer
ambas campanas tanto a nivel nacional como internacional además de una enorme
cantidad de blogs y opiniones de todas las corrientes ideológicas, marxistas,
socialdemócratas, liberales, conservadores, peronistas, anti-peronistas etc.
Tal vez por mi pasado liberal – conservador, o tal vez porque hago el esfuerzo,
puedo entender y encontrar cierta lógica en todas estas formas de ver el mundo.
De esta manera fui formando mi
opinión, que como expresa el título del blog, es tibia. Si bien tengo más
tendencia hacia la centro-izquierda puedo comprender el pensamiento liberal y
aceptar que tiene algunas ventajas y casos en los que tuvo cierto éxito.
Pero principalmente llegué a la
conclusión que lograr alguna especie de consenso social intermedio entre las
distintas formas de ver el mundo es más beneficioso que pelear por ver
materializada la de uno y luego defenderla aunque haya datos que demuestren la
equivocación.
Así, la discusión política en
nuestro país me empezó a parecer cada vez más descabellada y considero que se
pierde gran parte de la energía, tanto de la sociedad, como de brillantes
intelectuales y periodistas, en discusiones infantiles que no nos van a llevar
a ninguna posibilidad de acuerdo. Es más, el sistema político Argentino está
tan confuso que muchas veces las discusiones son entre personas que ven el mundo
de la misma forma y creen en formas parecidas de mejorarlo.
Es por este motivo que me decidí
a aprovechar una de las tantas posibilidades que nos da la tecnología, en este
caso internet, y escribir este blog. Hoy en día considero al Marketing como una
herramienta que como todas puede ser usada con buenos fines pero que en general
es utilizada para crear necesidades irreales para mantener al sistema
funcionando sin importar las consecuencias negativas y me hubiese gustado estudiar periodismo,
economía, ciencias políticas o historia, para poder dedicarme a pensar y opinar
con una base teórica más amplia.
Y tal vez estudie alguna de
ellas, o porque no todas, pero soy conciente que para poder insertarme
laboralmente en estos campos tendría que esperar varios años y necesito urgente
volver a tener un ingreso mensual.
Mientras tanto aprovecho la
oportunidad de hacerlo como hobby, porque me apasiona y porque siento la
necesidad de aportar mi granito de arena para lograr una sociedad mejor.
Probablemente este blog lo lea muy poca gente y muchos de ellos piensen que
estoy equivocado o que al no tener estudios relacionados con los temas sobre
los que opino no me tomen muy en serio. Pero si alguien con mayor sustento
teórico y mayor posibilidad de influir toma aunque sea alguna idea, ya me sentiría feliz, y sino simplemente será
una forma de canalizar horas de pensamiento y lectura, que por otra parte no
puedo evitar.
Cuál es mi
objetivo con este blog.
El objetivo principal es tirar
ideas, analizar ciertos mitos y creencias de la forma más objetiva posible
basándome en estadísticas y buscar la forma de llegar a ese consenso intermedio
que creo fervientemente que sería más beneficioso que seguir peleando para
imponer las ideas propias.
Probablemente me contradiga
varias veces a lo largo del blog, pensar sin basarse en ningún dogma tiene ese
riesgo, y creo que en muchos casos dos cursos de acción diferentes pueden ser
beneficiosos.
Considero que en la forma de ver
el mundo está muy relacionada con la forma de ser de cada uno, con lo cual
buscar cambiarle a una persona esa visión mediante explicaciones racionales no
tiene mucho sentido, sobre todo cuando esa persona puede encontrar a
intelectuales que justifican su forma de pensar con otras explicaciones tan
racionales como las primeras.
En mi caso personal, tuve al
alcance de mi mano la posibilidad de tener un buen ingreso si seguía en él
camino en que estaba pero a medida que él mismo aumentaba comprobé en carne
propia que eso no me conducía a la felicidad, más bien lo contrario. Por este
motivo, sé que la ambición de tener cada vez más riqueza personal no es algo
que me movilice y que haga el trabajo que haga voy a tratar de dar lo mejor de
mi aunque no tenga la perspectiva de por eso mejorar mis ingresos infinitamente.
Pero también sé que hay otras
personas que necesitan el incentivo de ser cada vez más ricos para encontrarle
sentido a la vida, y que consideran además ciertos lujos y consumos de los que
yo puedo prescindir sin esfuerzo alguno, como una necesidad.
De esta forma es lógico que a
este tipo de personas les parezca una enorme injusticia que aquel que gana más
tenga que pagar más impuestos mientras a mí me parece natural y deseable.
Quien se basa más en deseos
materiales puede comprender y aceptar más fácil que un multimillonario sea
capaz de echar a mil empleados simplemente para aumentar un poco su
rentabilidad, para mí es incomprensible. Este es solo un ejemplo de como la
forma de ser y ver la vida de cada uno influye en el tipo de ideología que cada
uno defiende.
Una persona que considera
importante tener siempre un poco más, se va a sentir más atraído por el ideario
liberal e individualista, va a tender a encontrarle más ventajas a ese tipo de
políticas y poner más énfasis en el crecimiento económico que en la
distribución del ingreso.
Del otro lado, aquellos a los que
el aumento constante de la riqueza no nos moviliza pero que si nos parece
fundamental que haya pocas diferencias entre las personas para lograr una
sociedad pacífica y sana, vamos a poner más énfasis en la distribución de la
riqueza creada que en el crecimiento económico.
Esto no quiere decir, de ninguna manera,
que de un lado están los buenos y del otro los malos. La realidad es mucho más
compleja y está lleno de personas ambiciosas que defienden ideas de
centro-izquierda ya sea por conveniencia, tranquilidad de conciencia o simple
contradicción. Y muchas personas que defienden las ideas más liberales que son
muy solidarios y capaces de destinar buena parte de su energía a ayudar al
prójimo.
La historia económica muestra
como esa ambición material bien canalizada aumenta la riqueza de una sociedad
beneficiando a todos con el crecimiento económico. Pero al mismo tiempo muestra,
sobre todo en las últimas décadas, como la concentración de la riqueza en pocas
manos hace que cada punto de crecimiento económico aumente mucho más la riqueza
de esos pocos y muy poco o hasta en algunos casos nada la de la mayoría de la
población.
Del otro lado vimos como los
regímenes socialistas no lograron ni acercarse en creación de riqueza a los
capitalistas, probablemente porque les sacaron ese incentivo a todas las
personas y ahogaron la iniciativa individual teniendo que coartar libertades
para sostenerse, lo cual es en mi opinión inaceptable.
Pero al mismo tiempo tuvieron
logros en materia de educación y salud nada desdeñables, sobre todo porque
estos regímenes fueron aplicados en países que ya eran atrasados
tecnológicamente y materialmente pobres antes de la implantación de dicho sistema,
olvidando que Marx había dicho que para que sea sostenible el socialismo debía
ser implantado primero en los países industrializados.
Un artista, un científico, un
médico o un deportista no necesita el incentivo de ser cada vez más rico para
dar lo mejor de sí puesto que lo va a dar de todas formas porque hace lo que le
apasiona. Esto es evidente al ver los logros de los países socialistas en éstas
áreas. Esto no quita que muchos de ellos no prefieran ser recompensados
económicamente además.
Mientras tanto aquel que tiene un
trabajo rutinario, si lo necesita para dar lo mejor de sí, al menos en un buen
porcentaje de los casos y no tiene sentido intentar imponer un hombre nuevo por
la fuerza para que esas personas cambien sus motivaciones. Menos al precio que
se lo intentó imponer.
Por otro lado, en mi caso al
menos, si bien no necesito sentir que voy a ser cada vez más rico y no me
interesan los lujos y sobreconsumos que el sistema capitalista me ofrece como
zanahoria, si considero necesarias ciertas comodidades que el mismo me ofrece.
El límite, en mi opinión, está en
la naturaleza y en cuan sostenibles son esas comodidades sin destruir el
planeta. Sobre todo teniendo en cuenta que son más los que consumen menos que
uno y que la tierra aguantaría muy pocos años si todos tendrían un estilo de vida
que requiere el consumo de tantos recursos naturales.
“Se el cambio que quieres ver en
este mundo”, dijo Mahatma Gandhi, y creo fervientemente que esa frase resume
perfectamente la coherencia que debe haber entre lo que uno declama y sus
actos.
Pero si logramos que se discuta
lo que se tiene que discutir, con la tecnología que hay hoy en día, no sería
muy difícil lograr un modo de vida confortable y sostenible para todo el
planeta. Es solo cuestión de proponérselo, empezando por el cambio personal y
tratando de influir para que ese cambio se traslade al sistema.
Cada uno a su forma, aportando lo
que le sale, pero siendo siempre conciente del daño que causa lo que consume y
tratando de reducir lo innecesario y reemplazar lo que se puede por la enorme
cantidad de opciones que ya hay.
Y que aumentarían
exponencialmente si dedicamos nuestra energía a esto en vez de seguir corriendo
detrás de la zanahoria, sin mirar a los costados y sin darnos cuenta que
adelante hay una pared con la que estamos cerca de chocar.
El mensaje que intento trasmitir.
El petróleo se está acabando, los
bosques se reducen a pasos agigantados dando lugar a monocultivos industriales
que utilizan todo tipo de agroquímicos que arruinan el suelo o una minería a
cielo abierto que usa cantidades enormes de agua potable y químicos altamente
dañinos para la salud humana que se filtran a las fuentes del agua potable que
quedan.
Aun así seguimos sosteniendo un
sistema que fomenta esta destrucción y da un premio económico enorme a quienes
la llevan a cabo.
Tenemos la oportunidad de comprar
infinidad de productos innecesarios a precios irrisorios gracias a que en
varios países asiáticos las personas están dispuestas a interminables jornadas
laborales a cambio de un magro sueldo.
Compramos un montón de cosas que
no necesitamos descartándolas en solo unos días, sin pensar en todo el petróleo
y otros recursos naturales que hay en su producción y transporte, la cantidad
de horas de trabajo que llevó hacerlo y la poco o nula utilidad que ese objeto
tiene en nuestras vidas.
Sostenemos un sistema que fomenta la obsolescencia
planificada, es decir, hacer las cosas para que duren poco intencionalmente,
así se hace necesario fabricar otras y se mantiene a la rueda girando.
¿Pero para qué? ¿Porque no nos
detenemos a pensar y debatir esto? Mientras tanto seguimos sumergidos en
debates coyunturales cuya resolución nada va a cambiar.
En nuestro país buena parte de la
sociedad quiere un cambio de gobierno, pero otra vez, ¿para qué? ¿Para elegir
otro que cambie un poco algunas cosas para que todo en el fondo siga igual?
El Kirchnerismo fomentó el
sobreconsumo, en el caso de la energía eso es clarísimo y antes de ver las
consecuencias ecológicas solo estamos preocupados por las consecuencias
macroeconómicas.
Así, casi todo el arco opositor
plantea hacer ajustes que son inevitables en la coyuntura pero que a la larga
nada cambian. Buena parte de ellos plantean medidas, las pocas veces que lo
hacen, que reducirían la cantidad de personas que pueden consumir desmedidamente
para tener mayores saldos exportables y menores importaciones. Si se exporta
más, esos recursos se consumen de todos modos y el planeta se sigue
destruyendo.
Proponen eliminar las retenciones
como si eso no fuese a aumentar el monocultivo y la concentración de la
riqueza; mantener regímenes impositivos especiales para favorecer inversiones
en la actividad minera a cielo abierto; eliminar cualquier tipo de protección a
la industria nacional para que los productos de países con salarios y jornadas
laborales inaceptables para nosotros puedan estar aún más baratos en nuestras
góndolas.
En las redes sociales mucha gente
se muestra preocupada por la ecología y critican al Gobierno por el monocultivo
sojero, la minería a cielo abierto, el desmonte y el uso de agroquímicos.
Críticas que comparto, pero luego
tienen patrones de consumo que solo se pueden sostener mediante esa
destrucción.
Muchos opositores, tanto
políticos como mediáticos, que se suman hipócritamente a estas críticas, luego
elogian los procesos políticos de países como Perú, Chile o Colombia que se
basan tanto o más en esta explotación irracional y destrucción del medio
ambiente.
Creo que es hora de parar la
pelota y pensar, de analizar sin apasionamientos todo lo que se hizo en esta
década para mantener lo bueno y descartar lo malo.
Seguramente van a haber temas en
los que no vamos a estar de acuerdo pero estoy seguro que si la sociedad entera
se pone a analizar, pensar y debatir desapasionadamente sobre estos años serán
más los acuerdos que los desacuerdos.
Hay que exigirles a los políticos
que quieren ser presidentes posicionamientos claros sobre todos los temas y
elegir al que más se acerca a lo que uno piensa. Hay que exigir que el
periodismo pregunte e indague sobre estos temas en vez de perder el tiempo en
temas coyunturales, chimentos y peleas políticas.
Pero también la humanidad tiene
que empezar a debatir que quiere, hacia donde quiere ir. Este sistema cuenta
con muchas herramientas para complicarle la vida a un país que quiere cambiar,
un cambio real solo es posible si hay muchos países y sociedades dispuestas a
hacerlo.
¿Porque se debate tan poco acerca
de la necesidad o no de paraísos fiscales? ¿Tiene sentido fomentar la
competencia hasta el punto que muchos países bajen salarios y aumenten jornadas
laborales a fin de ganar?¿Tiene sentido que necesitando un pequeño porcentaje
de las horas hombre que se necesitaban hace décadas para fabricar el mismo
producto las jornadas laborales tengan, en el mejor de los casos, la misma
duración que entonces?
¿No es evidente que las
corporaciones multinacionales se están haciendo cada vez más ricas?¿Son
necesarias para el bien de la humanidad corporaciones multinacionales tan ricas
y poderosas?¿Tiene sentido criticar la invasión a Irak por ser en busca de
petróleo y luego defender o aceptar un sistema que requiere cada vez más
petróleo para mantenerse funcionado?¿Qué diferencia hay entre invadir Irak y
echar violentamente a tribus indígenas y pobladores autóctonos para desmontar
un área y hacerla viable al monocultivo o la minería?.
Quién esté libre de pecado que
tire la primera piedra. Estamos todos destruyendo al planeta, cuanto más
consumimos más lo hacemos, y si no cambiamos la forma en que vivimos llegaremos
a un punto sin retorno. Muchos de los cambios necesarios no los puede hacer un
solo país, menos uno periférico como el nuestro, pero otros sí.
Mientras tanto se les puede
exigir a nuestros representantes un claro posicionamiento al respecto en los
distintos foros internacionales además de exigirles un mínimo de coherencia
entre su discurso y los hechos.
Y yendo a lo interno es hora de debatir
más profundamente, de no dejar que la agenda de lo que se debate la marquen el
gobierno de turno o los grandes medios. Es hora de exigir cambios estructurales
pero para eso tenemos que hacer el esfuerzo de ponernos de acuerdo como
sociedad y en los puntos en que no haya acuerdo ceder para lograr algún término
medio.
No tiene sentido hacer una marcha
en contra de un gobierno para que se vaya, ni hacerla para darle apoyo a ese
gobierno por ser el menor de los males.
Sería mucho más útil hacer las
marchas para exigir ciertas medidas específicas. Hay muchas en las que una gran
mayoría estaría de acuerdo.
Mi objetivo con este blog es
tratar de evitar las discusiones coyunturales sobre la marcha del país que no
conducen a ningún cambio. Claro que hay problemas que requieren una solución
urgente, pero pasamos la gran mayoría del tiempo debatiendo sobre estos
problemas y tratando de demostrar cuan equivocado está el otro.
Pero si no hay cambios
estructurales estos problemas se van a seguir repitiendo, sino nos ponemos de
acuerdo como sociedad en ciertos puntos básicos vamos a seguir teniendo crisis
cada cierta cantidad de años que son totalmente innecesarias y siempre dañan
más a los que menos tienen.
No hay un culpable, todos lo
somos como sociedad y tenemos que cambiar estas actitudes si queremos que dejen
de ocurrir.
Tenemos que aprovechar nuestra
experiencia histórica, todo lo que nos sucedió fue una enseñanza como sociedad
de la que si realmente aprendemos nos ayudará a mejorar.
Desde este lugar intentaré marcar
algunos de esos debates que considero que hay que dar y espero que se extiendan
en los comentarios.
Ojalá el blog pueda enriquecerse
con esos debates porque me estaría enriqueciendo yo. Seguramente habrá dando
vueltas por el mundo gente que sabe mucho más que yo sobre cada tema y que
tiene mucho que aportarme. Y sino sabré que al menos lo intenté.
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