lunes, 17 de marzo de 2014

Presentación.


Quién soy y porque escribo.


Soy un porteño de clase media que, por influencia del entorno y por mi forma de ser, a los 18 años decidí estudiar Marketing y cuando comencé a votar elegía opciones de Centro-derecha. Años después tuve la enorme oportunidad de estudiar un cuatrimestre en Finlandia donde pude ver que había un término medio entre el Capitalismo y el Comunismo, que no lograba una sociedad perfecta, ni estaba cerca, pero que funcionaba bastante bien. A partir de esa experiencia fui pasando a preferir opciones de centro-izquierda.
Terminé mi carrera en 2002 y obviamente se me hizo muy difícil conseguir trabajo, sobre todo en lo que había estudiado. Tuve la posibilidad de trabajar en administración de empresas y llegar a tener un buen sueldo y posibilidades de seguir mejorándolo pero que al mismo tiempo me exigía muchas horas de mi vida sometido a un alto nivel de stress.
Hasta que me cansé, renuncié, me fui de mochilero 7 meses por centro-américa y aquí estoy viendo que puedo hacer para sacarle un poco de jugo a este sistema sin que este me exprima a mí.  Calculo que no voy a tener problema en encontrar ese equilibrio que estoy buscando aprovechando mis conocimientos, contactos y la ventaja de tener limitadas ambiciones materiales.

Pero soy consciente que la mayoría de mis compatriotas y seres humanos en general no tienen estas oportunidades ni nada que se le parezca. Esta injusticia me duele porque la considero absolutamente innecesaria, más hoy en día donde la producción de los bienes que necesitamos es llevada a cabo principalmente por máquinas.
Aun así, por la forma en que nos organizamos y por la ambición de poder de las elites económicas y políticas, la desigualdad no para de aumentar y gran parte de la población mundial permanece excluida mientras otra parte bastante menor consume desmedidamente destruyendo el planeta sin importarle el presente de los demás ni las próximas generaciones.

A partir del comienzo de la era Kirchnerista, como les pasó a muchos otros Argentinos, mi interés por la política comenzó a aumentar. Pero a medida que fueron pasando los años me fui sintiendo cada vez más incómodo con la forma en que se debate de política en el país y con los relatos que tratan de vendernos tanto los medios cercanos al gobierno como los grandes medios tradicionales. Sobre todo a partir de la crisis por la resolución 125 y la conversión de Clarín en opositor.
Todos estos años traté de leer ambas campanas tanto a nivel nacional como internacional además de una enorme cantidad de blogs y opiniones de todas las corrientes ideológicas, marxistas, socialdemócratas, liberales, conservadores, peronistas, anti-peronistas etc. Tal vez por mi pasado liberal – conservador, o tal vez porque hago el esfuerzo, puedo entender y encontrar cierta lógica en todas estas formas de ver el mundo.

De esta manera fui formando mi opinión, que como expresa el título del blog, es tibia. Si bien tengo más tendencia hacia la centro-izquierda puedo comprender el pensamiento liberal y aceptar que tiene algunas ventajas y casos en los que tuvo cierto éxito.
Pero principalmente llegué a la conclusión que lograr alguna especie de consenso social intermedio entre las distintas formas de ver el mundo es más beneficioso que pelear por ver materializada la de uno y luego defenderla aunque haya datos que demuestren la equivocación.
Así, la discusión política en nuestro país me empezó a parecer cada vez más descabellada y considero que se pierde gran parte de la energía, tanto de la sociedad, como de brillantes intelectuales y periodistas, en discusiones infantiles que no nos van a llevar a ninguna posibilidad de acuerdo. Es más, el sistema político Argentino está tan confuso que muchas veces las discusiones son entre personas que ven el mundo de la misma forma y creen en formas parecidas de mejorarlo.

Es por este motivo que me decidí a aprovechar una de las tantas posibilidades que nos da la tecnología, en este caso internet, y escribir este blog. Hoy en día considero al Marketing como una herramienta que como todas puede ser usada con buenos fines pero que en general es utilizada para crear necesidades irreales para mantener al sistema funcionando sin importar las consecuencias negativas  y me hubiese gustado estudiar periodismo, economía, ciencias políticas o historia, para poder dedicarme a pensar y opinar con una base teórica más amplia.
Y tal vez estudie alguna de ellas, o porque no todas, pero soy conciente que para poder insertarme laboralmente en estos campos tendría que esperar varios años y necesito urgente volver a tener un ingreso mensual.
Mientras tanto aprovecho la oportunidad de hacerlo como hobby, porque me apasiona y porque siento la necesidad de aportar mi granito de arena para lograr una sociedad mejor. Probablemente este blog lo lea muy poca gente y muchos de ellos piensen que estoy equivocado o que al no tener estudios relacionados con los temas sobre los que opino no me tomen muy en serio. Pero si alguien con mayor sustento teórico y mayor posibilidad de influir toma aunque sea alguna idea,  ya me sentiría feliz, y sino simplemente será una forma de canalizar horas de pensamiento y lectura, que por otra parte no puedo evitar.

Cuál es mi objetivo con este blog.


El objetivo principal es tirar ideas, analizar ciertos mitos y creencias de la forma más objetiva posible basándome en estadísticas y buscar la forma de llegar a ese consenso intermedio que creo fervientemente que sería más beneficioso que seguir peleando para imponer las ideas propias.
Probablemente me contradiga varias veces a lo largo del blog, pensar sin basarse en ningún dogma tiene ese riesgo, y creo que en muchos casos dos cursos de acción diferentes pueden ser beneficiosos.
Considero que en la forma de ver el mundo está muy relacionada con la forma de ser de cada uno, con lo cual buscar cambiarle a una persona esa visión mediante explicaciones racionales no tiene mucho sentido, sobre todo cuando esa persona puede encontrar a intelectuales que justifican su forma de pensar con otras explicaciones tan racionales como las primeras.

En mi caso personal, tuve al alcance de mi mano la posibilidad de tener un buen ingreso si seguía en él camino en que estaba pero a medida que él mismo aumentaba comprobé en carne propia que eso no me conducía a la felicidad, más bien lo contrario. Por este motivo, sé que la ambición de tener cada vez más riqueza personal no es algo que me movilice y que haga el trabajo que haga voy a tratar de dar lo mejor de mi aunque no tenga la perspectiva de por eso mejorar mis ingresos infinitamente.
Pero también sé que hay otras personas que necesitan el incentivo de ser cada vez más ricos para encontrarle sentido a la vida, y que consideran además ciertos lujos y consumos de los que yo puedo prescindir sin esfuerzo alguno, como una necesidad.

De esta forma es lógico que a este tipo de personas les parezca una enorme injusticia que aquel que gana más tenga que pagar más impuestos mientras a mí me parece natural y deseable.
Quien se basa más en deseos materiales puede comprender y aceptar más fácil que un multimillonario sea capaz de echar a mil empleados simplemente para aumentar un poco su rentabilidad, para mí es incomprensible. Este es solo un ejemplo de como la forma de ser y ver la vida de cada uno influye en el tipo de ideología que cada uno defiende.
Una persona que considera importante tener siempre un poco más, se va a sentir más atraído por el ideario liberal e individualista, va a tender a encontrarle más ventajas a ese tipo de políticas y poner más énfasis en el crecimiento económico que en la distribución del ingreso.
Del otro lado, aquellos a los que el aumento constante de la riqueza no nos moviliza pero que si nos parece fundamental que haya pocas diferencias entre las personas para lograr una sociedad pacífica y sana, vamos a poner más énfasis en la distribución de la riqueza creada que en el crecimiento económico.
Esto no quiere decir, de ninguna manera, que de un lado están los buenos y del otro los malos. La realidad es mucho más compleja y está lleno de personas ambiciosas que defienden ideas de centro-izquierda ya sea por conveniencia, tranquilidad de conciencia o simple contradicción. Y muchas personas que defienden las ideas más liberales que son muy solidarios y capaces de destinar buena parte de su energía a ayudar al prójimo.

La historia económica muestra como esa ambición material bien canalizada aumenta la riqueza de una sociedad beneficiando a todos con el crecimiento económico. Pero al mismo tiempo muestra, sobre todo en las últimas décadas, como la concentración de la riqueza en pocas manos hace que cada punto de crecimiento económico aumente mucho más la riqueza de esos pocos y muy poco o hasta en algunos casos nada la de la mayoría de la población.
Del otro lado vimos como los regímenes socialistas no lograron ni acercarse en creación de riqueza a los capitalistas, probablemente porque les sacaron ese incentivo a todas las personas y ahogaron la iniciativa individual teniendo que coartar libertades para sostenerse, lo cual es en mi opinión inaceptable.
Pero al mismo tiempo tuvieron logros en materia de educación y salud nada desdeñables, sobre todo porque estos regímenes fueron aplicados en países que ya eran atrasados tecnológicamente y materialmente pobres antes de la implantación de dicho sistema, olvidando que Marx había dicho que para que sea sostenible el socialismo debía ser implantado primero en los países industrializados.
Un artista, un científico, un médico o un deportista no necesita el incentivo de ser cada vez más rico para dar lo mejor de sí puesto que lo va a dar de todas formas porque hace lo que le apasiona. Esto es evidente al ver los logros de los países socialistas en éstas áreas. Esto no quita que muchos de ellos no prefieran ser recompensados económicamente además.
Mientras tanto aquel que tiene un trabajo rutinario, si lo necesita para dar lo mejor de sí, al menos en un buen porcentaje de los casos y no tiene sentido intentar imponer un hombre nuevo por la fuerza para que esas personas cambien sus motivaciones. Menos al precio que se lo intentó imponer.

Por otro lado, en mi caso al menos, si bien no necesito sentir que voy a ser cada vez más rico y no me interesan los lujos y sobreconsumos que el sistema capitalista me ofrece como zanahoria, si considero necesarias ciertas comodidades que el mismo me ofrece.
El límite, en mi opinión, está en la naturaleza y en cuan sostenibles son esas comodidades sin destruir el planeta. Sobre todo teniendo en cuenta que son más los que consumen menos que uno y que la tierra aguantaría muy pocos años si todos tendrían un estilo de vida que requiere el consumo de tantos recursos naturales.
“Se el cambio que quieres ver en este mundo”, dijo Mahatma Gandhi, y creo fervientemente que esa frase resume perfectamente la coherencia que debe haber entre lo que uno declama y sus actos.

Pero si logramos que se discuta lo que se tiene que discutir, con la tecnología que hay hoy en día, no sería muy difícil lograr un modo de vida confortable y sostenible para todo el planeta. Es solo cuestión de proponérselo, empezando por el cambio personal y tratando de influir para que ese cambio se traslade al sistema.
Cada uno a su forma, aportando lo que le sale, pero siendo siempre conciente del daño que causa lo que consume y tratando de reducir lo innecesario y reemplazar lo que se puede por la enorme cantidad de opciones que ya hay.
Y que aumentarían exponencialmente si dedicamos nuestra energía a esto en vez de seguir corriendo detrás de la zanahoria, sin mirar a los costados y sin darnos cuenta que adelante hay una pared con la que estamos cerca de chocar.

El mensaje que intento trasmitir.


El petróleo se está acabando, los bosques se reducen a pasos agigantados dando lugar a monocultivos industriales que utilizan todo tipo de agroquímicos que arruinan el suelo o una minería a cielo abierto que usa cantidades enormes de agua potable y químicos altamente dañinos para la salud humana que se filtran a las fuentes del agua potable que quedan.
Aun así seguimos sosteniendo un sistema que fomenta esta destrucción y da un premio económico enorme a quienes la llevan a cabo.
Tenemos la oportunidad de comprar infinidad de productos innecesarios a precios irrisorios gracias a que en varios países asiáticos las personas están dispuestas a interminables jornadas laborales a cambio de un magro sueldo.
Compramos un montón de cosas que no necesitamos descartándolas en solo unos días, sin pensar en todo el petróleo y otros recursos naturales que hay en su producción y transporte, la cantidad de horas de trabajo que llevó hacerlo y la poco o nula utilidad que ese objeto tiene en nuestras vidas.
 Sostenemos un sistema que fomenta la obsolescencia planificada, es decir, hacer las cosas para que duren poco intencionalmente, así se hace necesario fabricar otras y se mantiene a la rueda girando.

¿Pero para qué? ¿Porque no nos detenemos a pensar y debatir esto? Mientras tanto seguimos sumergidos en debates coyunturales cuya resolución nada va a cambiar.
En nuestro país buena parte de la sociedad quiere un cambio de gobierno, pero otra vez, ¿para qué? ¿Para elegir otro que cambie un poco algunas cosas para que todo en el fondo siga igual?
El Kirchnerismo fomentó el sobreconsumo, en el caso de la energía eso es clarísimo y antes de ver las consecuencias ecológicas solo estamos preocupados por las consecuencias macroeconómicas.

Así, casi todo el arco opositor plantea hacer ajustes que son inevitables en la coyuntura pero que a la larga nada cambian. Buena parte de ellos plantean medidas, las pocas veces que lo hacen, que reducirían la cantidad de personas que pueden consumir desmedidamente para tener mayores saldos exportables y menores importaciones. Si se exporta más, esos recursos se consumen de todos modos y el planeta se sigue destruyendo.
Proponen eliminar las retenciones como si eso no fuese a aumentar el monocultivo y la concentración de la riqueza; mantener regímenes impositivos especiales para favorecer inversiones en la actividad minera a cielo abierto; eliminar cualquier tipo de protección a la industria nacional para que los productos de países con salarios y jornadas laborales inaceptables para nosotros puedan estar aún más baratos en nuestras góndolas.  
En las redes sociales mucha gente se muestra preocupada por la ecología y critican al Gobierno por el monocultivo sojero, la minería a cielo abierto, el desmonte y el uso de agroquímicos.
Críticas que comparto, pero luego tienen patrones de consumo que solo se pueden sostener mediante esa destrucción.
Muchos opositores, tanto políticos como mediáticos, que se suman hipócritamente a estas críticas, luego elogian los procesos políticos de países como Perú, Chile o Colombia que se basan tanto o más en esta explotación irracional y destrucción del medio ambiente.

Creo que es hora de parar la pelota y pensar, de analizar sin apasionamientos todo lo que se hizo en esta década para mantener lo bueno y descartar lo malo.
Seguramente van a haber temas en los que no vamos a estar de acuerdo pero estoy seguro que si la sociedad entera se pone a analizar, pensar y debatir desapasionadamente sobre estos años serán más los acuerdos que los desacuerdos.
Hay que exigirles a los políticos que quieren ser presidentes posicionamientos claros sobre todos los temas y elegir al que más se acerca a lo que uno piensa. Hay que exigir que el periodismo pregunte e indague sobre estos temas en vez de perder el tiempo en temas coyunturales, chimentos y peleas políticas.
Pero también la humanidad tiene que empezar a debatir que quiere, hacia donde quiere ir. Este sistema cuenta con muchas herramientas para complicarle la vida a un país que quiere cambiar, un cambio real solo es posible si hay muchos países y sociedades dispuestas a hacerlo.

¿Porque se debate tan poco acerca de la necesidad o no de paraísos fiscales? ¿Tiene sentido fomentar la competencia hasta el punto que muchos países bajen salarios y aumenten jornadas laborales a fin de ganar?¿Tiene sentido que necesitando un pequeño porcentaje de las horas hombre que se necesitaban hace décadas para fabricar el mismo producto las jornadas laborales tengan, en el mejor de los casos, la misma duración que entonces?
¿No es evidente que las corporaciones multinacionales se están haciendo cada vez más ricas?¿Son necesarias para el bien de la humanidad corporaciones multinacionales tan ricas y poderosas?¿Tiene sentido criticar la invasión a Irak por ser en busca de petróleo y luego defender o aceptar un sistema que requiere cada vez más petróleo para mantenerse funcionado?¿Qué diferencia hay entre invadir Irak y echar violentamente a tribus indígenas y pobladores autóctonos para desmontar un área y hacerla viable al monocultivo o la minería?.

Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra. Estamos todos destruyendo al planeta, cuanto más consumimos más lo hacemos, y si no cambiamos la forma en que vivimos llegaremos a un punto sin retorno. Muchos de los cambios necesarios no los puede hacer un solo país, menos uno periférico como el nuestro, pero otros sí.
Mientras tanto se les puede exigir a nuestros representantes un claro posicionamiento al respecto en los distintos foros internacionales además de exigirles un mínimo de coherencia entre su discurso y los hechos.
Y yendo a lo interno es hora de debatir más profundamente, de no dejar que la agenda de lo que se debate la marquen el gobierno de turno o los grandes medios. Es hora de exigir cambios estructurales pero para eso tenemos que hacer el esfuerzo de ponernos de acuerdo como sociedad y en los puntos en que no haya acuerdo ceder para lograr algún término medio.
No tiene sentido hacer una marcha en contra de un gobierno para que se vaya, ni hacerla para darle apoyo a ese gobierno por ser el menor de los males.
Sería mucho más útil hacer las marchas para exigir ciertas medidas específicas. Hay muchas en las que una gran mayoría estaría de acuerdo.
Mi objetivo con este blog es tratar de evitar las discusiones coyunturales sobre la marcha del país que no conducen a ningún cambio. Claro que hay problemas que requieren una solución urgente, pero pasamos la gran mayoría del tiempo debatiendo sobre estos problemas y tratando de demostrar cuan equivocado está el otro.
Pero si no hay cambios estructurales estos problemas se van a seguir repitiendo, sino nos ponemos de acuerdo como sociedad en ciertos puntos básicos vamos a seguir teniendo crisis cada cierta cantidad de años que son totalmente innecesarias y siempre dañan más a los que menos tienen.

No hay un culpable, todos lo somos como sociedad y tenemos que cambiar estas actitudes si queremos que dejen de ocurrir.
Tenemos que aprovechar nuestra experiencia histórica, todo lo que nos sucedió fue una enseñanza como sociedad de la que si realmente aprendemos nos ayudará a mejorar.
Desde este lugar intentaré marcar algunos de esos debates que considero que hay que dar y espero que se extiendan en los comentarios.
Ojalá el blog pueda enriquecerse con esos debates porque me estaría enriqueciendo yo. Seguramente habrá dando vueltas por el mundo gente que sabe mucho más que yo sobre cada tema y que tiene mucho que aportarme. Y sino sabré que al menos lo intenté.

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